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Cambio de cerraduras en Madrid

Antes de cambiar nada conviene saber qué falla. Muchas veces basta con el cilindro, y eso se puede comprobar mirando la propia puerta.

Manilla de puerta moderna con el llavero colgando de la cerradura.

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Cuándo se cambia una cerradura

Hay un momento en que la duda deja de ser técnica y pasa a ser de confianza: llamas, te dicen que hay que cambiarlo todo, y no tienes forma de saber si es verdad. Es la pregunta que más nos hacen, así que empezamos por ahí en vez de por el catálogo.

  • Han entrado o lo han intentado

    Aunque la puerta siga abriendo, una cerradura forzada ha trabajado en falso y no vuelve a ser la de antes. Aquí el cambio no es opcional.

  • Has perdido las llaves

    El problema no es la cerradura, es que hay una llave tuya circulando. Si iba con algo que identifique el portal, hay prisa.

  • Acabas de entrar en una vivienda

    Nadie sabe cuántas copias se hicieron antes de que llegaras: la inmobiliaria, el anterior inquilino, un familiar, la empresa que hizo la reforma.

  • Se ha roto una convivencia

    Separación, un piso compartido que se deshace, un empleado que se va. Antes de cambiar hay que tener claro quién puede pedirlo, y eso lo comprobamos.

  • El mecanismo ya avisa

    La llave cuesta, hay que levantar la puerta para que cierre, el bombín gira flojo. Fallar del todo es cuestión de tiempo, y suele pasar de noche.

  • La cerradura ya no tiene recambio

    Con modelos descatalogados no hay pieza que pedir. Se cambia el conjunto porque no queda otra, no porque convenga vender más.

Cambio de cerradura: ¿la entera o solo el cilindro?

El bombín —el cilindro donde entra la llave— es una pieza suelta. Se saca aflojando un tornillo del canto de la puerta y se pone otro. La cerradura es la caja con el mecanismo, y cambiarla es otra faena.

Casi todo el mundo llega pensando que necesita lo segundo cuando le basta lo primero.

Qué mirar antes de decidir

Cinco comprobaciones que puedes hacer tú, ahora mismo, con la puerta delante:

La llave gira pero no mueve el pestillo. El cilindro hace su trabajo y la caja no responde. Ahí el problema es el conjunto.

La llave no gira, o gira a tirones. Suele ser el cilindro: pitones gastados, una copia mal hecha, suciedad dentro. Se cambia solo esa pieza.

El bombín tiene juego, se mueve al meter la llave. Está flojo o el tornillo cedió. Es lo más barato de arreglar y lo que más gente deja pasar.

El pestillo sale pero no entra limpio en el marco. Entonces la cerradura no tiene la culpa. La puerta se ha descolgado o el cerco ha cedido, y cambiar la cerradura no lo va a arreglar.

Todo funciona y lo único que pasa es que hay llaves por ahí fuera. Cilindro y listo. La cerradura no ha hecho nada malo.

Si has dicho que sí a la primera, hablamos de conjunto. En los demás casos, con el cilindro se resuelve.

Qué se puede aprovechar

Más de lo que parece. El escudo protector suele valer si no está deformado. La manilla, casi siempre. Y la propia caja, cuando lo que falla es solo el cilindro.

Explicamos las tres piezas —bombín, cerradura y escudo— con un esquema en la página de cambio de bombín, que es donde tienen su sitio.

Un apunte sobre el argumento de siempre: cambiar solo el cilindro sale más barato, sí, pero ese no es el motivo para hacerlo. El motivo es que cuando el mecanismo está bien, tocarlo es empeorarlo. Un dato del 60 % de ahorro no se lo puede sostener nadie; que la caja funcione, lo compruebas tú.

Tipos de cerradura, y cuál llevas puesta

Mira tu puerta por dentro. Si ves una caja metálica atornillada a la hoja, tienes una de sobreponer. Si solo asoman el bombín y la manilla, va embutida dentro de la puerta.

Es la distinción que más condiciona el trabajo y la que menos se explica. Una embutida obliga a desmontar por el canto; una de sobreponer se ve entera y se sustituye por delante.

En puertas blindadas suele haber multipunto: un giro de llave mueve varios pestillos a la vez, arriba y abajo. Cambiar el cilindro es igual de sencillo que en cualquier otra. Cambiar el conjunto, no.

Qué se gana al cambiar y qué no

Una cerradura nueva protege de quien intente forzar la cerradura. Nada más.

No arregla un marco vencido, ni una bisagra caída, ni una puerta que roza contra el suelo. Si te cuesta cerrar y tienes que empujar o levantar, el problema es de ajuste, y una cerradura nueva va a durar lo mismo que la anterior.

Tampoco convierte una puerta hueca en una puerta segura. Sobre madera fina, el punto débil no es el bombín.

Lo decimos porque es lo que más nos toca desmontar por teléfono, y preferimos que lo sepas antes de gastarte el dinero.

Después de un robo o de un intento

Antes de tocar nada, haz fotos. Del bombín, del marco, de las marcas de palanca si las hay. Luego cuesta explicarlo y el seguro las pide.

El orden que funciona: denuncia primero, aviso al seguro después, cambio al final. Casi todas las pólizas cubren la sustitución, pero quieren el parte antes de que aparezca la factura.

Y revisa el marco. En la mayoría de los intentos que vemos, la cerradura aguantó y lo que cedió fue el cerco.

Cómo se pide y qué conviene tener a mano

Una foto del canto de la puerta con la puerta abierta ahorra media conversación: ahí se ve la marca, el modelo y si es embutida o de sobreponer.

Si puedes, mide el bombín. Se mide desde el centro del tornillo hacia cada lado, no de punta a punta, y con esas dos cifras se sabe si el material está en la furgoneta o hay que pedirlo.

Cuando haya que pedirlo, lo normal es dejar la casa cerrada y segura hoy y terminar cuando llegue la pieza. Si lo que necesitas es solo pasar la noche, el servicio de 24 horas es otra conversación distinta.

Corte de una puerta visto desde arriba que compara una cerradura embutida, alojada dentro de la hoja, con una de sobreponer, atornillada sobre la cara interior.
Mira tu puerta por dentro: si ves la caja, es de sobreponer.
Corte de tres puertas visto desde arriba: normal con hoja y cerco de madera, blindada con chapa de acero en la hoja pero cerco de madera, y acorazada con hoja y cerco de acero anclado al muro.
Blindar refuerza la hoja, no el cerco. Es la confusión más común del sector.
Embutida
Va alojada dentro de la hoja. Desde dentro solo ves el bombín y la manilla. Es lo habitual en puertas de piso.
De sobreponer
Va atornillada sobre la cara interior y la ves entera desde dentro. Suele ser la segunda cerradura, la de seguridad.
Multipunto de puerta blindada
Un solo giro mueve varios pestillos repartidos por el canto. El cilindro se cambia igual; el conjunto, no.

Cómo se pide y qué pasa después

  1. Cuéntanos qué pasa y qué ves

    Con dos o tres datos —si la llave gira, si el pestillo sale, si la puerta roza— ya se sabe casi siempre si toca cilindro o conjunto.

  2. Te decimos el precio antes de salir

    Si el material hay que pedirlo, lo decimos ahí. Si se puede dejar la casa cerrada hoy y terminar mañana, también.

  3. Se comprueba en la puerta

    Lo que se ve por teléfono es una hipótesis. Al llegar se confirma, y si el diagnóstico cambia se te dice antes de tocar nada.

  4. Se cambia y se prueba delante de ti

    Con la puerta abierta y con la puerta cerrada, y con todas las llaves nuevas, una por una. Es cuando aparecen los ajustes que faltan.

Preguntas frecuentes

Casi nunca. Si el mecanismo va bien, con cambiar el cilindro las llaves viejas dejan de servir y el problema se acaba ahí. El conjunto solo se toca si además falla algo.

Abre la puerta y mírala por dentro. Si ves una caja metálica atornillada a la hoja, es de sobreponer. Si solo ves el bombín y la manilla, va embutida dentro de la puerta.

Sí. Una cerradura forzada ha trabajado con piezas desalineadas aunque siga girando, y falla más tarde y peor. Conviene revisar también el marco y el cerradero.

Es un asunto entre inquilino y propietario, y en cada contrato dice una cosa. Lo que nos toca a nosotros es comprobar que quien pide el cambio tiene derecho a pedirlo, y eso lo preguntamos siempre.

A veces. Un escudo protector o un cilindro de grado superior mejoran la puerta sin tocar el conjunto. Cuando el mecanismo ya va justo, reforzarlo es gastar dos veces.

De dónde sale lo que decimos aquí

Todo lo que afirma esta página viene de una fuente pública que puedes consultar. Lo que no tiene fuente, no está escrito.

Dónde trabajamos

Este servicio se presta en toda la Comunidad de Madrid. Estas son las zonas con página propia, donde contamos cómo es cada una:

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