Cambio de cerradura: ¿la entera o solo el cilindro?
El bombín —el cilindro donde entra la llave— es una pieza suelta. Se saca aflojando un tornillo del canto de la puerta y se pone otro. La cerradura es la caja con el mecanismo, y cambiarla es otra faena.
Casi todo el mundo llega pensando que necesita lo segundo cuando le basta lo primero.
Qué mirar antes de decidir
Cinco comprobaciones que puedes hacer tú, ahora mismo, con la puerta delante:
La llave gira pero no mueve el pestillo. El cilindro hace su trabajo y la caja no responde. Ahí el problema es el conjunto.
La llave no gira, o gira a tirones. Suele ser el cilindro: pitones gastados, una copia mal hecha, suciedad dentro. Se cambia solo esa pieza.
El bombín tiene juego, se mueve al meter la llave. Está flojo o el tornillo cedió. Es lo más barato de arreglar y lo que más gente deja pasar.
El pestillo sale pero no entra limpio en el marco. Entonces la cerradura no tiene la culpa. La puerta se ha descolgado o el cerco ha cedido, y cambiar la cerradura no lo va a arreglar.
Todo funciona y lo único que pasa es que hay llaves por ahí fuera. Cilindro y listo. La cerradura no ha hecho nada malo.
Si has dicho que sí a la primera, hablamos de conjunto. En los demás casos, con el cilindro se resuelve.
Qué se puede aprovechar
Más de lo que parece. El escudo protector suele valer si no está deformado. La manilla, casi siempre. Y la propia caja, cuando lo que falla es solo el cilindro.
Explicamos las tres piezas —bombín, cerradura y escudo— con un esquema en la página de cambio de bombín, que es donde tienen su sitio.
Un apunte sobre el argumento de siempre: cambiar solo el cilindro sale más barato, sí, pero ese no es el motivo para hacerlo. El motivo es que cuando el mecanismo está bien, tocarlo es empeorarlo. Un dato del 60 % de ahorro no se lo puede sostener nadie; que la caja funcione, lo compruebas tú.
Tipos de cerradura, y cuál llevas puesta
Mira tu puerta por dentro. Si ves una caja metálica atornillada a la hoja, tienes una de sobreponer. Si solo asoman el bombín y la manilla, va embutida dentro de la puerta.
Es la distinción que más condiciona el trabajo y la que menos se explica. Una embutida obliga a desmontar por el canto; una de sobreponer se ve entera y se sustituye por delante.
En puertas blindadas suele haber multipunto: un giro de llave mueve varios pestillos a la vez, arriba y abajo. Cambiar el cilindro es igual de sencillo que en cualquier otra. Cambiar el conjunto, no.
Qué se gana al cambiar y qué no
Una cerradura nueva protege de quien intente forzar la cerradura. Nada más.
No arregla un marco vencido, ni una bisagra caída, ni una puerta que roza contra el suelo. Si te cuesta cerrar y tienes que empujar o levantar, el problema es de ajuste, y una cerradura nueva va a durar lo mismo que la anterior.
Tampoco convierte una puerta hueca en una puerta segura. Sobre madera fina, el punto débil no es el bombín.
Lo decimos porque es lo que más nos toca desmontar por teléfono, y preferimos que lo sepas antes de gastarte el dinero.
Después de un robo o de un intento
Antes de tocar nada, haz fotos. Del bombín, del marco, de las marcas de palanca si las hay. Luego cuesta explicarlo y el seguro las pide.
El orden que funciona: denuncia primero, aviso al seguro después, cambio al final. Casi todas las pólizas cubren la sustitución, pero quieren el parte antes de que aparezca la factura.
Y revisa el marco. En la mayoría de los intentos que vemos, la cerradura aguantó y lo que cedió fue el cerco.
Cómo se pide y qué conviene tener a mano
Una foto del canto de la puerta con la puerta abierta ahorra media conversación: ahí se ve la marca, el modelo y si es embutida o de sobreponer.
Si puedes, mide el bombín. Se mide desde el centro del tornillo hacia cada lado, no de punta a punta, y con esas dos cifras se sabe si el material está en la furgoneta o hay que pedirlo.
Cuando haya que pedirlo, lo normal es dejar la casa cerrada y segura hoy y terminar cuando llegue la pieza. Si lo que necesitas es solo pasar la noche, el servicio de 24 horas es otra conversación distinta.
- Embutida
- Va alojada dentro de la hoja. Desde dentro solo ves el bombín y la manilla. Es lo habitual en puertas de piso.
- De sobreponer
- Va atornillada sobre la cara interior y la ves entera desde dentro. Suele ser la segunda cerradura, la de seguridad.
- Multipunto de puerta blindada
- Un solo giro mueve varios pestillos repartidos por el canto. El cilindro se cambia igual; el conjunto, no.


